Cuando se trata de cuidar la salud mental de niños y adolescentes, a veces nos enfrentamos a una pregunta difícil: ¿cómo podemos ayudarlos si no consiguen expresar cómo se sienten? La infancia y la adolescencia son etapas de desarrollo, y cuando ocurre algo que impacta emocionalmente —como una pérdida, una situación de acoso escolar o incluso un accidente—, es importante actuar a tiempo. Una de las terapias más efectivas en este contexto es la Terapia EMDR. En este tipo de situaciones, el equipo de Psicólogos Hortaleza están totalmente especializados en este tema.

Pero… ¿Qué es la Terapia EMDR?

Las siglas EMDR significan Eye Movement Desensitization and Reprocessing, o mejor explicado en español, Desensibilización y Reprocesamiento por Movimientos Oculares.

Si no estás familiarizado con este término, te cuento que se trata una terapia validada científicamente que fue desarrollada por Francine Shapiro en los años 80, y que hoy en día se utiliza en todo el mundo para tratar traumas, fobias, ansiedad, duelos, estrés postraumático y otras dificultades emocionales.

La base del EMDR es ayudar al cerebro a «procesar» de nuevo recuerdos que quedaron bloqueados o mal integrados, generando malestar. A través de estimulación bilateral (movimientos oculares, golpecitos alternos, sonidos), se activa el sistema natural de procesamiento de información del cerebro, permitiendo que esos recuerdos se integren de forma saludable.

Aunque suene técnico, lo maravilloso del EMDR es que no requiere que la persona hable durante horas sobre lo que ha vivido. Esto lo convierte en una opción muy respetuosa y eficaz para niños y adolescentes que aún no tienen las palabras para explicar su mundo interno.

¿Cómo es una sesión de EMDR con niños?

La terapia se adapta completamente a la edad y desarrollo del menor. En lugar de una charla tradicional, se puede trabajar con juegos, dibujos, muñecos o incluso cuentos, todo en un ambiente seguro y acogedor.

El proceso comienza siempre con una fase de preparación, donde el terapeuta se asegura de que el niño se sienta cómodo y tenga recursos para autorregularse (como técnicas de respiración, imágenes positivas, etc.). Después, se identifican los recuerdos o emociones que están generando malestar y se comienza el reprocesamiento, siempre al ritmo del menor.

En adolescentes, el proceso puede parecer más similar al de los adultos, aunque también se ajusta a su nivel de madurez emocional y a sus intereses.

¿Qué beneficios tiene el EMDR en la infancia y adolescencia?

Los beneficios del EMDR en estas etapas son amplios y profundamente transformadores:

  • Mejora del estado de ánimo: El niño o adolescente vuelve a sentirse más seguro y tranquilo.
  • Reducción de síntomas físicos y emocionales: Menos ansiedad, menos problemas de sueño, menos miedos.
  • Mejor rendimiento escolar: Al liberarse del peso emocional, pueden concentrarse mejor.
  • Fortalecimiento de la autoestima: Al sanar heridas emocionales, se sienten más valiosos y capaces.
  • Desarrollo de resiliencia: Aprenden que pueden superar dificultades, lo cual los prepara para el futuro.

Y lo mejor de todo: estos cambios no solo se mantienen en el tiempo, sino que, en muchos casos, marcan un antes y un después en la vida del menor y de su entorno familiar.

Consideraciones importantes

Aunque EMDR es una terapia muy eficaz, no es mágica ni automática. Aquí van algunas cosas a tener en cuenta:

  • Busca un terapeuta especializado en infancia y adolescencia. El enfoque con niños no es el mismo que con adultos, y requiere una formación específica.
  • El vínculo con el terapeuta es clave. La relación debe ser de confianza, respeto y calidez.
  • No todo es trauma “grave”. A veces, pequeñas experiencias acumuladas pueden generar mucho malestar. Si notas cambios de comportamiento en tu hijo o hija, es buena idea consultar.
  • Es un proceso. Algunas situaciones se resuelven en pocas sesiones y otras requieren más tiempo, dependiendo de la complejidad y del entorno.

En este sentido, espacios como mettapsicologos.com pueden ser un buen punto de partida. Cuentan con un equipo especializado y un enfoque cercano, ideal para trabajar con niños, adolescentes y sus familias.