Cada día despegan miles y miles de vuelos a todas partes del mundo, y es cierto que según la persona puede disfrutar de cada minuto o estar deseando que termine el viaje lo antes posible.

En este artículo vamos a ver todo lo que le pasa a nuestro cuerpo cuando estamos volando en un avión, ya que volar no es algo natural para el ser humano, y además de los nervios hay muchos otros aspectos que nos pueden ocurrir.

 

Qué nos ocurre al volar en avión

Entre los aspectos que pueden ocurrir en tu cuerpo al volar en avión se encuentran los siguientes.

 

Mareos, cansancio y fatiga

Cuando el avión comienza a ascender, la presión de la atmosfera se reduce. Esto haría que el aire cuente con menos oxígeno que a nivel del mar, para garantizar que podamos respirar mientras volamos en avión, las cabinas de los aviones están presurizadas.

Estar presurizadas significa que cuenta con un sistema de bombeo de aire con una temperatura y presión adecuadas.

Sin embargo, no lo hacen a unas condiciones exactamente iguales que si nos encontráramos en tierra firme, y es posible que nos afecten estos cambios de presión y oxígeno provocándonos alguna sensación de mareo, nauseas o incluso un cansancio excesivo que puede durar horas después del vuelo.

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Perdemos parte del gusto y el olfato

A consecuencia, del bombeo artificial de oxígeno de la cabina, como acabamos de mencionar, el aire es bastante seco y esto, nos terminaría resecando la nariz y la boca.  

La sensibilidad de las papilas gustativas podría llegar a reducirse hasta un 30%. Por esta razón, las comidas que sirven las compañías aéreas tienen fama de que no saben prácticamente a nada. No es que estén en mal estado o mal cocinadas, sino más bien es que nuestro sentido del gusto y el olfato están un poco desactivados.

Además, por el ruido que provoca el avión mientras está en el aire, puede llegar a reducir nuestra sensibilidad auditiva, especialmente en vuelos que duren más de 1 hora de trayecto.

Pero no te preocupes, en unas horas después de haberte bajado del avión comenzaremos a recuperar por completo los sentidos, es un efecto temporal.

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Problemas de circulación

Esta situación se da especialmente en vuelos que duren más de 4 horas, y también se le conoce como el “síndrome de la clase turista”. Los asientos de las compañías áreas no destacan por ser especialmente anchos y espaciados, y estar tantas horas sentado en la misma posición provocaría una peor circulación.

Una opción para contrarrestar este efecto, podría ser pasear por el pasillo del avión e ir al baño para disimular, beber agua de vez en cuando y utilizar alguna crema hidratante en las manos.

Alguno de los síntomas más comunes de esto puede ser rigidez, malestar general o incluso hinchazón en manos, piernas o pies.

 

Dolor en oídos y nariz

Cuando el avión desciende, los gases que se encuentran en la cabina se expanden como consecuencia del descenso. Esta situación puede provocar dolor de estómago o en dientes si contamos con algún empaste.

Otra situación habitual de esto, es sentir dolor en los oídos o en la nariz como consecuencia de que parte del gas ha quedado atrapado en nuestros oídos.

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Más detalles

Estas son algunas de las cosas que le pueden ocurrir a nuestro cuerpo cuando volamos en un avión, pero no te preocupes por todas estas terminan desapareciendo en algunas horas después de haber terminado el trayecto.

A medida que el vuelo sea más largo, más probabilidades habrá de sufrir alguna de estas consecuencias debido a la duración del trayecto y la sequedad con la que cuenta el ambiente.

Una forma de combatirlo o de al menos prevenirlo en la medida de lo posible es llevar siempre una botella de agua, un chicle, alguna crema hidratante o incluso un spray nasal para poder hidratar las fosas nasales.

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